REUNIÓN DE AIACE ESPAÑA EN VALLADOLID

De las perspectivas de la Unión Europea al inicio de la legislatura, a la vuelta a las raíces identitarias de nuestra Europa

27 y 28 de septiembre 2024

Una cincuentena de miembros de la sección española de AIACE se han reunido en Valladolid y Peñafiel, bajo los auspicios de su Presidenta Maruja Gutiérrez, los pasados 27 y 28 de septiembre.

Este encuentro sigue la tradición de nuestra sección de reunirse al principio del otoño de cada año en una ciudad española para debatir, orgullosos de nuestra pertenencia al colectivo de funcionarios europeos y de nuestra experiencia acumulada, sobre un tema central en la agenda de la Unión y aprovechar para reforzar nuestros lazos humanos.

El 27 de septiembre tuve el honor de acoger en el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Valladolid que actualmente dirijo, un debate en torno a cuales son los grandes desafíos que afronta Europa en este inicio de legislatura, para lo cual debatimos con interés e ilusión en torno a las presentaciones de un panel compuesto por Soraya Rodríguez Ramos, ex diputada europea y antigua secretaria de Estado para la Cooperación Internacional, Paloma Biglino Campos, catedrática de Derecho Constitucional y miembro de la Comisión de Venecia y el firmante de esta reseña:

En este debate y el posterior diálogo se abordaron cuestiones de fondo que me limitaré a sistematizar en varios puntos:

  • El resultado de las elecciones europeas y el giro conservador en las tres instituciones responsables de llevar a buen puerto el “método comunitario”, plantea incógnitas más allá de ser el resultado de la legitimidad democrática expresada por los ciudadanos europeos. En concreto, ¿van a caer las familias políticas que han dirigido Europa en la tentación de responder a una ciudadanía enojada copiando recetas populistas? ¿o van a mantener firme la navegación en las aguas turbulentas de una Europa con la guerra en sus fronteras, desafiada por nuestros rivales comerciales a nivel global y, en fin, perpleja ante el empuje migratorio?
  • La paradoja de la preocupación por el déficit democrático, que ha pasado más a ser preocupación por la fragilidad democrática en un número creciente de países europeos que por el clásico déficit democrático de la propia Unión. En estos momentos la Unión es percibida como la mejor barrera frente al expansionismo de las llamadas “democracias iliberales” y prueba de ello es el instrumental utilizado en materia de protección del Estado de Derecho y los constantes ataques populistas contra la propia Europa desde el más rancio ángulo soberanista. En el fondo de lo que se trata es de reforzar la democracia europea dando una nueva lectura al artículo 4.2 del TUE sobre la identidad nacional: el verdadero respeto a la misma es que la Unión sea una “autoridad de regulación moral” que, al tiempo que respeta la soberanía nacional, está orgullosa de “mancomunarla”, exigiendo el respeto al valor de la democracia entendido como garantía de votar libremente, respeto de la pluralidad y, en fin, fortalecimiento del Estado de Derecho propio de la Unión.
  • En fin, sobre la cuestión de la ampliación acelerada provocada por la agresión Rusa en Ucrania y la necesidad de reformar previamente los Tratados, el centro de la discusión de por donde van a ir “los tiros” en la Unión, estuvo en torno a la negociación y los resultados que se alcancen en el próximo Marco Financiero Plurianual. ¿Cómo integrar en el mismo las propuestas de los informes Letta y Draghi? ¿Cómo conseguir un mercado interior completo incluyendo la quinta libertad de un mercado financiero propio de la Unión? ¿Cómo estructurar ese Estado 28 on line? ¿Cómo garantizar la autonomía estratégica industrial y de abastecimiento de materias primas tan urgente en nuestra Unión? Y la respuesta a todas estas cuestiones sólo podrá darse si el nivel de ambición del próximo Marco Financiero Plurianual está a la altura del desafío, tanto en la reasignación del gasto a nuevas prioridades internas y propias de la ampliación, como a la creación de un sistema de recursos propios que no puede a priori entenderse sin una ampliación de la actual deuda mancomunada.

Y si esta discusión fue para todos nosotros “food for thought”, fundamental también fue nuestro encuentro al día siguiente en Peñafiel, uno de los lugares en los que la historia y la identidad europea transpira en torno a su castillo, de cuyos señores surgió la unidad de España como Reino en torno a la dinastía Trastámara que reinó en el siglo XV en Castilla y Aragón. Con guerras civiles intestinas (con participación de Francia e Inglaterra, as usual), con tiempo para hacer florecer el castellano como lengua culta y, también como ejercicio de poder político cruel, pero refinado, que anunciaba ya la emergencia de los Estados Nación que hoy han fundado la Unión.

Y esta emoción por el respirar de la historia, unido a un Alcalde volcado en anclar Peñafiel a la Modernidad a través de una reconstrucción (con apoyo europeo) de su impresionante patrimonio, junto con la degustación de caldos de la afamada Ribera del Duero y de su lechazo, hicieron sin ninguna duda, como afirmó nuestra Presidenta, que “todo salimos como Embajadores europeos de Peñafiel”.

Francisco Fonseca Morillo