ESPAÑA, EL PAÍS MÁS CREATIVO EN LA UNION EUROPEA

ERASMUS, CIUDADANÍA, FONDOS DE COHESIÓN Y EUROORDEN, ENTRE LAS CASI CINCUENTA APORTACIONES CON SELLO ESPAÑOL

LA AIACE CELEBRA EL 40 ANIVERSARIO DEL TRATADO DE ADHESIÓN CON TRES  PROTAGONISTAS ESENCIALES

Enrique Barón, primer presidente español del Parlamento Europeo, y los Embajadores Javier Elorza y Ramón de Miguel subrayaron el 26 de junio de 2025, en el acto organizado por la Asociación Internacional de Antiguos Funcionarios de la CE (AIACE), los logros de España durante sus cuarenta años en la Unión Europea, a través de negociaciones tan difíciles como imaginativas.

Moderados por Asunción Valdés, primera directora de la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid y miembro de la Junta Directiva de AIACE-España, recordaron el significado para españoles y portugueses del 12 de junio de 1985, día de la firma de los Tratados de Adhesión; por la mañana en Lisboa, y por la tarde, en la capital española. Valdés, entonces periodista de TVE, participó en la transmisión de la solemne ceremonia, presidida por el Rey Juan Carlos, en el Palacio Real. El que fuera Jefe de Su Casa, Rafael Spottorno, asistió al acto conmemorativo en la Representación madrileña de la Comisión Europea. Igualmente, el actual Jefe de la Casa de S.M. el Rey, Camilo Villarino, aceptó la invitación de la AIACE. Siendo joven diplomático dirigió con gran eficacia el gabinete de Javier Elorza, Representante Permanente de España en la UE.

Aquella histórica jornada amaneció luminosa. La integración en la construcción europea convertía a los españoles en protagonistas de una segunda transición. Tras la dictadura, llegaba la culminación del fin del aislamiento internacional. Sin embargo, el terrorismo de ETA quiso apagar el faro de las Comunidades Europeas, el proyecto de paz, democracia y progreso al que se unían los dos Estados de la Península Ibérica.

Cuando, Felipe González, presidente del Gobierno, se dirigía al aeropuerto, rumbo a Lisboa, llegó la impactante noticia del asesinato en Madrid del Coronel Vicente Romero y su conductor. Después moría un policía nacional, víctima de un coche-bomba, en el aparcamiento de El Corte Inglés de la Avenida de Felipe II. Horas más tarde, un brigada era disparado por la espalda en la localidad vizcaína de Portugalete. Pero los etarras no consiguieron impedir la cita comunitaria al más alto nivel, cuando España se integraba precisamente en una Comunidad de Derecho donde impera la Ley.

A la ceremonia lisboeta viajaban también Fernando Morán, ministro de Asuntos Exteriores y su Secretario de Estado para las Comunidades Europeas, Manuel Marín, artífice de los complicados acuerdos Madrid-Bruselas. Entre los miembros de la delegación, se encontraba asimismo Ramón de Miguel, Secretario de la Conferencia de Negociación; el diplomático coordinando al equipo de expertos, la prestigiosa task force. El pasado 26 de junio rindió homenaje al político socialista, no solo por haber logrado, al año de llegar a la Comisión Europea, el programa ERASMUS del que se han beneficiado 15,7 millones de ciudadanos por medio de becas para la movilidad estudiantil y el reconocimiento mutuo de estudios universitarios-, sino por el buen entendimiento entre él y los comisarios Abel Matutes y Marcelino Oreja, del Partido Popular. Carmen Ortiz, viuda de Marín, que siguió el debate online, agradeció este reconocimiento.  

Ramón de  Miguel tuvo larga trayectoria en el Berlaymont. Fue director de Pesca, director general de Energía y jefe de gabinete del comisario Matutes y del comisario Oreja. Aprovechó el debate para agradecer a los antiguos funcionarios en las instituciones su nivel de preparación al servicio de la integración europea. Los saludos a Joaquín Díaz Pardo, expresidente de AIACE Internacional, o a Maruja Gutiérrez, actual presidenta de AIACE-España, reflejaron aquel espíritu de equipo dedicado a los avances de la Unión Europea.

Pero según el Embajador Elorza, no fue un camino fácil. De “maltrato” calificó los seis meses entre la firma del Tratado de Adhesión y la entrada efectiva de España el 1 de enero de 1986. El entonces Subdirector General de Relaciones Económicas Bilaterales en el Ministerio de Asuntos Exteriores fue destinado segundo en la Misión de España ante las Comunidades Europeas, participando con voz pero sin voto en reuniones a distinto nivel del Consejo en Bruselas. Notó el vacío que le hacían los expertos de los seis países fundadores de la CE. Era visto como el representante de un país grande, potencia pesquera y oleícola, importante productora de vino, con industrias tradicionales como la siderúrgica y la naval que había que desmantelar. Es decir, competidor en un Mercado Común en el que ya estaban auténticos mercaderes. Afortunadamente, sostiene el que fuera firme y eficaz Embajador en la Representación Permanente, España tuvo la suerte de incorporarse  a una Comunidad Europea poco desarrollada. Por eso, contribuyó a una Europa más humana con la creación de la ciudadanía europea, antigua idea del eurodiputado italiano Altiero Spinelli, impulsada por Felipe González y consagrada en el Tratado de Maastricht de 1992.

Enrique Barón logró la presidencia del Parlamento Europeo tan solo tres años después de llegar. Lo dotó de Estatuto y logró el reconocimiento de partidos políticos europeos. Ante la convulsión mundial, tras la caída del Muro de Berlín, reivindicó el poder de codecisión de la Eurocámara, junto al Consejo, para reforzar el carácter democrático de la construcción comunitaria.

Asimismo, los Fondos de Cohesión económica y social fueron una aportación española, defendida por González. Para que la Unión Económica y Monetaria funcionara era necesario que los Estados miembros aproximaran su renta per cápita. La de España estaba por debajo del 90 % de la media europea; era poco más del 70%. Gracias a los fondos recibidos -25.000 millones de euros de 1993 a 2007- y a su buena ejecución, sobre todo en infraestructuras, llegó a superar el 100%, siendo presidente del Gobierno José María Aznar y Ramón de Miguel, Secretario de Estado de Política Exterior y Unión Europea. Sin embargo, en los últimos años se ha perdido convergencia, lamentó Elorza, al estar la renta per cápita algo por encima del 90%.

A los asistentes al debate 40 Aniversario se les distribuyó una nota en la que el embajador resumía las 47 aportaciones españolas a la UE. La moderadora preguntó si se habría superado la etapa más grave de la pandemia sin la compra mancomunada de la Comisión, para que la vacuna llegara a la vez a los Estados miembros. Elorza explicó que España siempre había defendido una política sanitaria como bien público, mientras que países del Norte se oponían, pues creían que Madrid quería conseguir dinero europeo para la Seguridad Social.

El  26 de junio el Tribunal Constitucional avaló la Ley de la Amnistía para los delitos del independentismo catalán. Imposible no recordar por qué tribunales alemanes y belgas no aplicaron la Euroorden planteada por el Supremo para detener a Carles Puigdemont, huido de la justicia. Cuando el Gobierno español concibió la Orden europea de detención y entrega, basada en el reconocimiento mutuo de decisiones judiciales, en los 32 delitos a los que afecta no se incluyeron los de sedición y rebelión. A principios del siglo XXI no se concebía un quebrantamiento del orden constitucional como el ocurrido en Cataluña en 2017. En este sentido, recordó la aportación del eurodiputado del PP, Iñigo Méndez de Vigo, en el párrafo 2 del artículo 4 del Tratado de Lisboa: “Se respetarán las funciones esenciales del Estado, en especial las que garanticen su integridad territorial”.

El artículo 13 del Tratado de Lisboa contiene asimismo otra contribución española: el “blindaje”, según Elorza, de las corridas de toros, al reconocer el respeto de la legislación de los Estados miembros “y sus normas administrativas y costumbres”.

Testimonios, recuerdos y reflexiones de protagonistas principales sobre las cuatro décadas en la UE, el periodo más próspero de la Historia de España.

Redacción

Madrid, 27- junio- 2025