ES NECESARIO VALORAR Y REFORMAR EL ESTADO DEL BIENESTAR EUROPEO, PORQUE NO ESTÁ GARANTIZADO
Los cuatro tertulianos y la moderadora junto a Maruja Gutiérrez, presidenta de AIACE-España (en el centro) y Alicia Gómez-Gómez-Navarro, directora de la Residencia de Estudiantes (a su izquierda). Arriba, a la derecha, Francisco Aldecoa, presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo.
La segunda Tertulia Europea del año, celebrada el 21 de septiembre de 2026 en la madrileña Residencia de Estudiantes, organizada por la sección española de la AIACE (Asociación Internacional de Antiguos Funcionarios de la Comunidad Europea), reunió a Francisco Fonseca Morillo, Diana Molineaux-Negre, Carsten Moser y Matilde Pelegrí para analizar “El Estado del bienestar europeo versus el American way of life”.
El título ya suscitó un fructífero debate, nada más anunciarse en aiace.es. Desde Washington, Molineaux-Negre decía que en Estados Unidos también hay sistema de bienestar social; desde Valencia, la escritora Carmen Payá Ferrando, seguidora de las actividades de AIACE-España, aconsejaba que habláramos solo del sueño americano. Debía ver el american dream más inspirador. Y en Madrid, la presidenta Maruja Gutiérrez creía que íbamos a centrarnos en el estilo de vida europeo, aunque entre los 450 millones de ciudadanos comunitarios se hable menos del way of life y más del welfare.
Por encima de estos conceptos, en las relaciones trasatlánticas impera el Estado de Derecho y los valores compartidos. Pero, a pesar de compartir estos principios, es verdad que hay dos modos de entender la relación del Estado con sus ciudadanos. En la Europa democrática predomina la protección estatal, basada en la igualdad de oportunidades, mientras que en Norteamérica triunfa la meritocracia, la creencia en el esfuerzo personal, heredada del calvinismo, según el cual, el éxito en el trabajo es una señal divina positiva, de acuerdo con la obra La ética protestante y el espíritu del capitalismo de Max Weber.
Asunción Valdés, moderadora de la tertulia, exdirectora de la Oficina del Parlamento Europeo en España y miembro de la Junta directiva de AIACE-España, preguntó a Francisco Fonseca, exdirector general de Justicia y Consumidores en la Comisión Europea, cómo definiría el estilo de vida europeo. Incluso hubo una cartera en el ejecutivo comunitario con este nombre.
El vicepresidente de AIACE-España, que ha ocupado altos cargos en Bruselas y en Madrid durante más de tres décadas, explicó que la presidenta de la Comisión, Úrsula von der Leyen, desde su primer mandato en 2019, quiso fomentar el modo de vida europeo, protegiendo a los ciudadanos y sus valores. Pero esa “protección” no fue bien entendida, pues podía asimilarse con un fortalecimiento identitario frente a la inmigración. Para evitar comparaciones con posiciones extremistas, se optó por el término “promoción”, ya que, entre los principales partidos europeos sí hay consenso en promover los derechos y libertades fundamentales, junto a la solidaridad para contar con sistemas de salud y bienestar al alcance de todos.
De izquierda a derecha, Diana Molineaux-Negre, Francisco Fonseca, Asunción Valdés, Carsten Moser y Matilde Pelegrí.
El erasmus Pablo Rodríguez Valero, del proyecto Generación Europa del Real Instituto Elcano, en el coloquio.
La moderadora pidió a Diana Molineaux-Negre que comparara el estado de bienestar estadounidense con el europeo. La periodista catalana, de padres rumanos, afincada en Washington por matrimonio con diplomático norteamericano, es analista internacional desde hace cuatro décadas. Antes vivió en Brasil, siendo columnista del ABC, y con anterioridad fue delegada de la Agencia EFE en la República Federal de Alemania, en Bonn, donde vivió diez años.
Comparación de sistemas
Podemos decir, afirmó Diana que “nosotros somos más igualitarios y ellos más individualistas. Pero también hay una querencia a la igualdad en Estados Unidos orientada, sobre todo, a los más vulnerables”. Así, por ejemplo, hay un mínimo vital de subsistencia en torno a los 800 dólares mensuales, dinero para alimentos, los -food stamps-, escuela y sanidad pública, pero no sanidad pública universal, como en Europa. El Medicaid es para personas con bajos ingresos. Estas ayudas, incluso, pueden resultar escasas en estados federados como Nueva York y California que son muy caros, o en la capital, Washington, con el nivel de vida más alto del país.
Tal vez interese más cómo se organiza la clase media para tener atención médica, en Estados Unidos, añadió la corresponsal en Washington, dirigiéndose a los numerosos asistentes.
El seguro médico de jubilados es totalmente distinto de los que aún están en edad laboral. Y esto no depende de que trabajen o se hayan jubilado, sino de cuál es su edad; a partir de 65 años se benefician de algo así como un seguro médico público, el llamado Medicare, establecido durante la presidencia de Johnson: La atención hospitalaria es gratis para cualquier jubilado que haya cotizado diez años. Aparte, se facilita un seguro privado especial que aquí, en España, nos parecería caro, pero es una ganga para los niveles americanos: cuesta unos 200 dólares al mes y cubre los gastos ambulatorios y las medicinas. Es barato comparado con el seguro privado tradicional, que vale hasta casi mil dólares mensuales.
Los sistemas de pensiones
Una de las razones de la subida espectacular del partido de extrema derecha Alternative für Deutschland, AfD, en las elecciones del Land de Sajonia-Anhalt, del pasado 4 de septiembre, fue su oposición a la reforma de las pensiones. Para abordar este asunto, Valdés se dirigió a Carsten Moser, nacido en Luneburgo, cerca de Hamburgo, en cuya universidad se doctoró en Economía. Ha vivido en Lima, Toronto y, durante cinco décadas, reside en Madrid. Es vicepresidente de la Fundación Euroamérica y ha sido presidente de la Cámara de Comercio Hispano-Alemana. Durante la Transición, Carsten fue corresponsal del prestigioso semanario alemán Die Zeit para España y Portugal.
La profunda reforma, impulsada por el canciller democristiano Friedrich Merz -explicó Moser- ha sido consensuada a través de una comisión de trece expertos, -políticos, científicos e investigadores-, designados por el Partido Socialdemócrata y la CDU, que forman la coalición gubernamental, y la CSU de Baviera, más científicos e investigadores. Para hacer frente al envejecimiento demográfico y al déficit presupuestario, retrasa de forma gradual la edad de jubilación hasta los 70 años, suprime la pensión al cien por ciento a los 63 años con 45 cotizados, y establece una parte importante de capitalización por medio de fondos de pensiones obligatorios.
Los habitantes de la antigua Alemania del Este, como son los de Sajonia-Anhalt, acostumbrados al pleno empleo comunista – por lo tanto, con muchos años de cotización-, a salarios más bajos y a la ausencia de la economía de mercado, se sienten penalizados por estas medidas. Por eso, ha calado en los votantes la oposición de AfD a esas reformas.
La actitud ante la jubilación en Estados Unidos es bien distinta, añadió Molineaux-Negre: excepto en algunas profesiones como pilotos, controladores aéreos, agentes del FBI y pocos casos más, no hay límite en la edad de trabajo. Además, se puede cobrar jubilación y trabajar al mismo tiempo.
La pensión depende de los ingresos durante la vida laboral y de la edad en que se empieza a cobrar. Quienes trabajan hasta los 70 años cobran fácilmente más de mil dólares mensuales por encima de la pensión a los 66. Existen fuentes adicionales. Se permite apartar una cantidad del sueldo antes de la jubilación. Este dinero se acumula libre de impuestos hasta los 65 años. A partir de la edad de jubilación, es obligatorio retirar una parte anualmente según un baremo que se acaba al cumplir los 100 años. Al retirarlo, hay que pagar los impuestos. Hay una tercera jubilación, que fomenta un plan de ahorro para funcionarios o para el empleado en la empresa privada. El trabajador pone hasta un máximo de 25.000 dólares anuales con las mismas condiciones fiscales.
Francisco Aldecoa, presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, en el coloquio. Detrás, Leandre Mestre, tesorero de AIACE-España.
De izquierda a derecha, Roberto Cermeño, presidente de la Agrupación Carmen de Burgos del Ateneo de Madrid, Adelina Lorenzo, presidenta de Women International Leaders-Spain, Maruja Gutiérrez, presidenta de AIACE-España, y Vicente Parajón, exdirector general adjunto de Sociedad de la Información en la Comisión Europea.
Parece claro que en Estados Unidos se fomentan el envejecimiento activo y los sistemas de capitalización. Quien sabe de envejecimiento activo es la ingeniera química, Matilde Pelegrí. En 1997, dos años antes de que la ONU declarará el Año Internacional de las Personas Mayores, dedicó parte de su actividad a fomentar la participación de trabajadores en edad activa que habían perdido su empleo por regulaciones masivas en grandes compañías. Gracias a su vocación empresarial, contaba ya con el Grupo Editorial Senda, que orientó hacia los seniors y la atención a la dependencia. La situación en España en esta materia respecto a otros países europeos tiene mucho que mejorar, cree Matilde. En Dinamarca, Suecia o Noruega, la asistencia a los mayores entra en la cobertura del sistema de bienestar social y está profesionalizado en los ámbitos industrial, sanitario y científico.
No obstante, ve aspectos positivos en la reforma española de la Ley de Dependencia y de Discapacidad que puede mejorar las prestaciones económicas para el entorno familiar, en el que residen fundamentalmente los cuidados de la tercera edad. El incremento de la inversión estatal y la reducción de trámites burocráticos supondrán un avance y una posible reducción de las listas de espera para residencias públicas.
Y qué pasa cuando la pensión no alcanza o no se ha ahorrado lo suficiente, planteó la moderadora.
En Estados Unidos, intervino Diana, mucha gente, incluso con grandes salarios, no puede ahorrar porque carga con algo poco frecuente en Europa: la educación de sus hijos. Algunas escuelas privadas cuestan 100.000 dólares al año, pero todavía es más gravoso el gasto universitario. Si bien es cierto que universidades de poco renombre también pueden ofrecer buenas perspectivas profesionales. Marco Rubio, actual Secretario de Estado, hijo de la emigración cubana, cursó estudios superiores en Florida. Podría llegar a presidente, subrayó la tertuliana. Tal vez, un ejemplo del sueño americano.
El problema de la vivienda
Según el Eurobarómetro, “más del 50% de los habitantes consideran la vivienda un problema inmediato y urgente”. Valdés recordó que cuando estaba en Bonn, en los años ochenta, como corresponsal de RNE, la mayoría de la población vivía de alquiler. Actualmente, entre el 50 y el 53% de los alemanes son inquilinos, el mayor porcentaje en la Unión Europea, mientras en España solo el 25 por ciento. ¿Qué podemos aprender del modelo alemán?
Carsten Moser se refirió, sin embargo, a la sorprendente victoria de Elif Eralp, la candidata de Die Linke (La Izquierda) en las elecciones, celebradas la víspera en la ciudad-Estado de Berlín. La hija de sindicalistas turcos exiliados en Alemania llevaba como bandera la expropiación de activos inmobiliarios de gran tamaño para frenar el problema de la vivienda. La capital federal es una zona especialmente tensionada por su creciente demanda de casas tras la reunificación, pero otras grandes ciudades alemanas también sufren el mismo problema.
Consciente de estas necesidades que afectan sobre todo a la juventud, Von der Leyen ya ofreció, en su campaña electoral para los comicios al Parlamento Europeo de 2024, atención a soluciones habitacionales. Para la presidenta de Comisión esta crisis puede afectar a la cohesión del mercado único si dificulta el desempeño profesional por no poder vivir donde se estudia o trabaja. El pasado 9 de septiembre se presentó la propuesta de Ley de Vivienda Asequible.
¿Qué recorrido puede tener este plan comunitario? preguntó la moderadora a Francisco Fonseca, el ex alto cargo de la Comisión Europea que practica la maduración activa como profesor de Derecho Internacional y presidente del Movimiento Europeo en Castilla y León.
Fonseca Morillo saludó este plan porque trata de aportar seguridad jurídica a los entes locales que actúen en materia de vivienda, especialmente en alquileres de corta duración o para frenar movimientos especulativos, respetando el Derecho de la Unión Europea, pero se mostró escéptico en cuanto a su ejecución, ya que las competencias en materia de vivienda están descentralizadas en la mayoría de los Estados miembros y en la UE impera el principio de subsidiaridad. En cualquier caso, cualquier solución a esta crisis pasa por una mayor oferta de viviendas tanto públicas como privadas.
El salón histórico de la Residencia de Estudiantes, lleno durante la Tertulia Europea dedicada al estado del bienestar.
Maruja Gutiérrez, el embajador y exdirector general de Justicia en el Consejo Europeo, Rafael Fernández-Pita, Alicia Gómez-Navarro, Emiliano Sanz, Carmen Perales y Francisco Aldecoa.
¿Es sostenible el estado del bienestar europeo?
Este mes de septiembre, manifestó la moderadora, el presidente mundial de Pay Pal, el madrileño Enrique Lores ha dicho que “no ve garantizado el estado del bienestar europeo”. Se necesita mucho dinero y la economía de los 27 ha perdido competitividad respecto Estados Unidos y China y el déficit comercial con Pekín no deja de aumentar. Los cuatro tertulianos concluyeron que no es sostenible si no se abordan reformas.
La fundadora y presidenta del Grupo Senda demostró esta conclusión con cifras: hace cincuenta años, la esperanza de vida en España era de 69 años, ahora de 84 y las previsiones van en aumento. El esfuerzo presupuestario del Estado en materia sanitaria y de pensiones es cada vez mayor en países europeos con envejecimiento demográfico y tasas de natalidad muy bajas que no cubren las aportaciones contributivas.
Pelegrí apeló a la pedagogía sobre el valor del estado del bienestar, sobre todo, entre los jóvenes. Hay que apreciar lo afortunados que somos por contar con educación y sanidad gratuitas. Pero no hay que dar el bienestar social por hecho. Hay que valorarlo, cuidarlo y afrontar con valentía las reformas necesarias.
En el coloquio con el público, Francisco Aldecoa, presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, se refirió al discurso de Von der Leyen ante el Parlamento Europeo sobre el Estado de la Unión, pronunciado en Estrasburgo el 16 de septiembre; una reafirmación de la necesidad de la UE de alcanzar su soberanía tecnológica, industrial y en defensa sin renunciar a su sistema social de prestaciones.








